¿SABÍAS QUE LA PREVENCIÓN
ES FUNDAMENTAL PARA CUIDAR TU SALUD?

ARTROSIS

¿Qué es la artrosis?

La artrosis es una dolencia que ataca las articulaciones producida por el desgaste de los cartílagos en los extremos de los huesos.

Esta enfermedad afecta particularmente a las personas mayores y aunque no tiene cura, puede tratarse para frenar su avance y prevenirla con la adopción de hábitos saludables: dieta sana, cambiar de postura, dormir en cama dura, entre otros.

Se caracteriza por la rigidez, dolor e inflamación de las articulaciones, de forma que los síntomas suelen ejorar con el reposo y empeorar con el movimiento. Además, uno de los problemas más importantes que provoca esta enfermedad es que pueden originarse deformaciones en las rodillas, manos, cadera y espalda. Si bien las causas son desconocidas, se sabe que el exceso de peso, el envejecimiento, la genética, así como los golpes y las lesiones favorecen su aparición, que se origina cuando se desgastan los cartílagos que protegen los extremos de los huesos.

La importancia de la actividad física

La inactividad debilita la musculatura afectando la salud articular, que pierde flexibilidad y fuerza. Los músculos son capaces de proteger la articulación gracias a que la sostienen, absorben los golpes y evitan los movimientos viciosos o perjudiciales. El ejercicio físico, por lo tanto, ayuda a mantener las articulaciones. Se recomienda hacer estiramientos diarios, elaborar un plan de actividades periódicas como natación, ejercicio aeróbico, pilates, etc, dependiendo siempre de las posibilidades de cada persona.

Ejercitá la articulación afectada: los ejercicios deben ser suaves, de bajo impacto, y prolongados, evitando en todo momento que aparezca dolor. Cuando la enfermedad está instaurada, se deberán evitar movimientos que produzcan dolor, así como aquellas actividades que supongan un esfuerzo articular intenso y mantenido.

Hacé pequeños cambios: la educación postural es una medida fundamental para la prevención y rehabilitación de la artrosis: debemos evitar posturas inadecuadas para reducir la tensión muscular y favorecer la relajación. Se recomienda mantenerse erguido y no utilizar sillas bajas, que causan una gran tensión en caderas y rodillas a la hora de sentarse y levantarse.

El uso de bastones y muletas puede reducir el esfuerzo y preservar la articulación, pues disminuye el dolor y, por consiguiente, la degeneración de los cartílagos.

También son muy recomendables las duchas calientes con chorro de agua a presión en las articulaciones afectadas. El frío y el calor, aplicados de manera localizada, también pueden aliviar el dolor.

La alimentación cobra especial relevancia en la prevención de la artrosis. Unos correctos hábitos nutricionales permiten, por un lado, equilibrar el aporte de los nutrientes necesarios para nuestra salud, y por otro, mantener un peso saludable.

Son varios los factores que inciden en la aparición de esta enfermedad, entre los cuales se encuentra la edad. También influye el sexo, porque a pesar de ser una enfermedad que aparece tanto en hombres como en mujeres, en las mujeres se manifiesta a una edad más temprana. No obstante, el factor con mayor incidencia es el sobrepeso, ya que cuadruplica el riesgo debido al mayor desgaste de las articulaciones, que deben soportar un peso superior al óptimo de manera prolongada en el tiempo, lo que, paulatinamente, va provocando una degeneración articular progresiva. Tal es el caso de la artrosis de rodilla. La pérdida de peso es, por lo tanto, fundamental en la prevención y el control de esta artropatía.

La artrosis es una enfermedad que se manifiesta lentamente; el primer síntoma puede ser dolor en las articulaciones después de realizar una actividad física que requiera mucho esfuerzo.
En una primera etapa existirá dolor en las articulaciones después de cualquier movimiento, que se puede aliviar con reposo; en una segunda fase el dolor se presentará durante la actividad y permanecerá durante el reposo. Los períodos de dolor se irán alargando y se convertirá en una dolencia más constante.
Otro síntoma de la enfermedad es la rigidez de las articulaciones, que impide el movimiento habitual y provoca mayor presencia de dolor.

Una buena dieta y una actividad física frecuente garantizarán una vida y vejez saludables. Estos factores no sólo ayudan a la prevención de la artrosis, sino también de diversas enfermedades que pueden afectar nuestra salud. Se recomienda practicar ejercicio moderado con regularidad, siempre y cuando no sean deportes de contacto o con mucho impacto en las articulaciones.
La artrosis se puede prevenir si incorporamos unos buenos hábitos en la dieta y eliminamos el sedentarismo de nuestra vida. También es indispensable evitar el sobrepeso y disminuir las actividades que requieren un gran esfuerzo físico como cargar objetos pesados.