Enfermedades Graves

Cuando una persona atraviesa una enfermedad grave el apoyo de los seres queridos es fundamental. Pueden aparecer miedos, dudas, preocupación y cambios en la vida cotidiana. También pueden cambiar sus necesidades y la manera en que quiere ser acompañada.

No hay una única forma de atravesar una enfermedad. Escuchar, preguntar y respetar los tiempos de cada persona puede ayudar a transitar este proceso en compañía.

¿Cómo acompañar a una persona con una enfermedad grave?

Algunas ideas pueden ayudarte a acompañar a un ser querido de una manera cercana y respetuosa.

#1 | Escuchar sin juzgar

Dale espacio para hablar sobre cómo se siente, qué le preocupa y qué necesita. No hace falta tener respuestas para todo. Escuchar sin juzgar y evitar dar consejos cuando no los pidió puede ayudar a que la persona se sienta comprendida.

#2 | Preguntar qué necesita

No todas las personas necesitan lo mismo ni quieren ser acompañadas de la misma manera. En lugar de suponer qué le hace bien, podés preguntarle: “¿cómo puedo ayudarte?”, “¿qué necesitás hoy?” y respetar su respuesta, incluso cuando prefiera estar sola o tranquila.

Además, escuchar cómo la persona se siente genera un espacio seguro para que pueda expresar sus dudas e incertidumbres. Sé empático y recordá que no hay una única manera de atravesar una enfermedad con riesgo de vida.

#3 | Hablar de la enfermedad

Hablar de lo que está pasando puede ayudar a compartir dudas, miedos y decisiones.No hace falta evitar el tema ni buscar siempre una respuesta positiva. Una conversación sincera puede ayudar a que la persona pueda expresar lo que necesita.

#4 | Ayudar en la vida cotidiana

Durante un tratamiento, pueden cambiar las actividades y la rutina. Podés ayudar con cuestiones concretas, como acompañar a una consulta, tomar nota de las indicaciones. hacer un trámite, preparar una comida o compartir alguna tarea cotidiana. No hace falta hacer todo por la otra persona. Preguntale qué necesita y respetá su autonomía.

#5 | Compartir momentos

La enfermedad no ocupa todos los momentos de la vida. Cuando tena ganas y pueda hacerlo, pueden compartir una actividad que disfrute: salir a caminar, tomar un café, mirar una película, escuchar música o simplemente conversar. No hace falta que todo lo que hagan tenga que ver con la enfermedad.

#6 | Acompañar sin reducir a la persona a su enfermedad

Un diagnóstico puede pasar a ocupar mucho espacio en la vida, pero la persona sigue teniendo intereses, vínculos, proyectos y decisiones propias. Seguí preguntándole qué quiere hacer, qué le interesa y cómo prefiere organizar su día. Acompañar también es respetar que la enfermedad es parte de lo que está atravesando, pero no define quién es.

Guía para pacientes y sus familias

Si vos o alguien cercano está atravesando un diagnóstico de cáncer, podés consultar esta guía con información sobre el diagnóstico, los tratamientos, el seguimiento y el acompañamiento durante el proceso.

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