Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de problemas de salud en personas mayores. Algunos factores de riesgo pueden prevenirse o controlarse mediante hábitos saludables y seguimiento médico. Además, los controles indicados pueden ayudar a detectar problemas de manera temprana.
No existe un único alimento que proteja el corazón. Lo importante es mantener una alimentación variada y equilibrada.
Se recomienda:
Consumir frutas y verduras todos los días.
Elegir cereales integrales y legumbres con frecuencia.
Preferir carnes magras y pescado cuando sea posible.
Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.
Disminuir el consumo de sal.
Elegir agua como bebida principal.
No fumar es una de las medidas que ayudan a reducir los factores de riesgo cardiovascular. Si fumás, consultá con tu médico para recibir orientación.
Si tenés indicado un tratamiento para controlar la presión arterial, el colesterol, la diabetes u otra enfermedad, seguí las indicaciones de tu médico y tomá la medicación según lo indicado.
Algunos factores no pueden modificarse como la edad y los antecedentes familiares. Otros sí pueden prevenirse o controlarse mediante hábitos saludables y seguimiento médico como: la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo y el sobrepeso u obesidad.
Existen distintas enfermedades que pueden afectar al corazón y su funcionamiento. A continuación, te contamos cuáles son algunas de las más frecuentes.
Las arterias que llevan sangre al corazón se estrechan o se obstruyen, lo que dificulta el paso de la sangre.
Es una enfermedad en la que el corazón pierde parte de su capacidad para bombear sangre de manera eficiente.
Son alteraciones del ritmo cardíaco.
Se producen cuando una o más válvulas del corazón no funcionan correctamente.
Ocurre cuando una arteria que lleva sangre al corazón se obstruye y una parte del músculo cardíaco deja de recibir el oxígeno que necesita.
Presta atención a estas señales de alerta:
Tanto hombres como mujeres pueden presentar:
Falta de aire.
Dolor o presión en el pecho, que puede ser intenso o más leve.
Dolor que puede comenzar en el pecho y extenderse al cuello, la mandíbula, la espalda o los brazos.
Dolor en el pecho que puede aparecer ante esfuerzos físicos o estrés emocional.
Dolor en la parte superior del abdomen, que puede confundirse con un problema estomacal.
Ante la sospecha de un infarto, no esperes a que aparezcan todos los síntomas ni a que el dolor sea muy intenso. Buscá atención médica de inmediato.
Si una persona:
Pierde el conocimiento
No responde
No respira normalmente o jadea
No tiene pulso
Llamá inmediatamente al servicio de emergencias.
Si sabés realizar maniobras de RCP, comenzalas mientras llega la ayuda. Si hay un DEA disponible, utilizalo.
Maniobras de RCP
Conocé cómo actuar ante una emergencia y qué hacer mientras llega la ayuda.
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