Con el otoño llegan los primeros días fríos del año. Es una época de cambios, en la que el clima y la temperatura pueden afectar el equilibrio natural del cuerpo. Adoptar ciertos hábitos en tu rutina, como realizar ejercicio físico, mantener una alimentación adecuada y tener un buen descanso, aportará al bienestar general de tu cuerpo y mente.
Durante esta estación es frecuente la aparición de alergias y de enfermedades respiratorias como gripe, bronquitis, neumonía y COVID-19. Por eso, siempre es importante tener el calendario de vacunación actualizado y mantener los ambientes ventilados.
Para que el otoño no te tome por sorpresa, te recomendamos algunos hábitos saludables que te ayudarán a sentirte bien y cuidar tu salud.
Priorizar alimentos de estación siempre es un buen hábito. Al ser cosechadas en su momento natural, las frutas y verduras conservan mejor sus vitaminas, minerales y antioxidantes. Además, al haber mayor cantidad disponible, son más fáciles de conseguir y tienen mejor sabor.
En Argentina, durante esta época, suele ser un buen momento para consumir naranjas, mandarinas, zapallo, zapallitos, zucchini, acelga, repollitos de bruselas, lentejas, entre otros.
Mantener una buena hidratación, es clave para que el cuerpo pueda regular su funcionamiento de forma adecuada. Por eso, no esperes a tener sed para tomar agua. Aunque bajen las temperaturas, el cuerpo sigue necesitando agua todos los días. En otoño es frecuente tomar menos líquido sin darse cuenta.
Sostener la actividad física, aunque sea suave, es importante para mantener el cuerpo activo, prevenir enfermedades y cuidar la salud mental.
Ayuda a cuidar la movilidad y la salud del corazón, mejora el ánimo, fortalece el sistema inmunológico y favorece la autonomía.
No hacen falta grandes esfuerzos, caminar, hacer estiramientos, ejercicios de movilidad, gimnasia ligera o participar en actividades recreativas son opciones simples y muy beneficiosas para conservar la flexibilidad, la fuerza y el equilibrio, lo que también reduce el riesgo de caídas.
Aunque muchas personas las asocian a la primavera, en otoño también pueden aparecer molestias alérgicas. La humedad, el polvo acumulado en ambientes cerrados, los ácaros y algunos hongos pueden provocar síntomas como estornudos, congestión nasal, picazón en los ojos o garganta y tos seca.
Ventilar todos los días, limpiar superficies con frecuencia y evitar acumulación de polvo en ropa de abrigo, cortinas y alfombras puede ayudar a reducir estos síntomas.
Si las molestias persisten, es importante consultar con tu médico.
Estornudos frecuentes
Tos persistente
Picazón en ojos o garganta
Malestar general
Durante el otoño, la temperatura puede variar a lo largo del día: las mañanas y noches suelen ser más frescas, mientras que al mediodía puede hacer más calor.
Usar varias capas de ropa permite adaptarse mejor a estos cambios y evitar pasar frío o calor. Podés combinar una prenda liviana con un abrigo intermedio para sumar o quitar capas según lo necesites.
También es importante prestar atención a las zonas más sensibles al frío, como el cuello, las manos y los pies, para ayudar a mantener el cuerpo abrigado.
Elegir ropa cómoda y adecuada para cada momento del día contribuye a mantener una temperatura corporal estable y sentirte mejor en las actividades cotidianas.
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